Patrimonio y Arquitectura   
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Patrimonios colombianos

Descripción: 

Colombia es una nación pluri-étnica y multicultural. Con una rica mezcla de tradiciones indígenas y afro-descendientes, y una apropiación de la cultura europea que se puede palpar desde el arte colonial, influido por el barroco español. Se trata de una expresión artística que apuesta por el movimiento y el pliegue al infinito, quizá tratando de condensar lo efímero en gestos y colores que asocian directamente el creer con visualizar.

Tres grandes exposiciones ligan esta idea de vuelo en la Temporada de Colombia en Francia: “Los espíritus, el oro y el chamán”, constituida por 220 piezas del Museo del Oro de Bogotá que se mostrarán en el Castillo de los Duques de Bretaña en Nantes; dos obras maestras del arte colonial colombiano que se exhibirán en la sala Murillo del Museo del Louvre en París. (la escultura Santa Bárbara y la custodia llamada “La Lechuga”); y una estatua del sitio arqueológico de San Agustín, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO, “denominada el Murciélago”, que se prestará al museo del Quai Branly Jacques Chirac.

Recorrer estas tres exposiciones es justamente embarcarse en la consigna de estas temporadas: “un vuelo entre dos orillas, en pro de un reencuentro más diverso”. Es aproximarse al producto cultural más honesto que puede surgir de una sociedad: el mestizaje. De tal suerte que América se mezcló con Europa y, quizá ha llegado el momento de reconocer que Europa es el resultado también de muchas mezclas.

La exposición de las piezas del Museo del Oro de Bogotá plantea un recorrido en torno a las ideas sobre la relación entre naturaleza y cultura en las sociedades indígenas, las prácticas y el significado de la transformación de la identidad del chamán o sacerdote pre-hispánico, con énfasis en tres transformaciones principales: la del hombre-ave, la del hombre-jaguar y  la del hombre-murciélago.

La asociación de la tercera transformación a concepciones y rituales relacionados con el cuerpo es quizá lo que encarna la estatua del sitio arqueológico de San Agustín que se presentará al Museo del Quai Branly. Una sociedad pre-hispánica que al mismo tiempo que en África dejaría un testimonio de más de 500 esculturas, que a lo largo del valle del Alto Magdalena en Colombia constituyen una huella que engalana la muerte y el erotismo. ¿Cómo aproximarse a la magia de un sitio pre-hispánico como éste? Tal ha sido una de las grandes preguntas planteadas por generaciones de arqueólogos que han reconstruido eso vestigios. Y, una vez más, la palabra que liga como clave para entender esos trazos, es nuevamente la de vuelo.

Posteriormente, el arte colonial producido en la antigua Nueva Granada, nombre con el que se identificaba a la actual República de Colombia en el siglo XVI, no fue una simple copia de la producción artística del barroco español, es decir, de la Contrarreforma. Fue justamente un apropiación, la expresión de múltiples mezclas. Artesanos y orfebres de los siglos XVII y XVIII, aunque devotos practicantes seguramente tallaron con sus manos, más allá del dogma cristiano, los pliegues de otra clase de vuelo. Vírgenes inmaculadas, ángeles y arcángeles, figuras de santos delicadamente esculpidas en madera, pese a que hicieran elogio del sufrimiento o del martirio, como en el caso de la Santa Bárbara que acompañará a la mítica custodia “La Lechuga”, una vez más invitan a despegarse, a elevarse. He ahí unas de las claves que los visitantes franceses y extranjeros de estas exposiciones podrán hallar no sólo para comprender los trazos de esa Colombia que quizá fueron interrumpidos por décadas de violencia, sino también para mezclarse con ellos.

Complementando estas grandes exposiciones, durante la Bienal de arquitectura de Ágora en Burdeos, Bogotá se tomará la iglesia de Saint Rémy en el centro de la ciudad del vino, para mostrar su proyecto de vuelo arquitectónico y urbanista en el próximo cuarto de siglo. Y una suerte de museografía experimental, más allá de un acercamiento descriptivo o de una narrativa gráfica convencional, nuevamente en las ciudad de Nantes, expondrá trazos de los últimos 25 años de arquitectura en Colombia. Será un intercambio de conocimientos y experiencias con Francia para fortalecer programas de formación como el de las Escuelas Taller que patrocina el Ministerio de Cultura de Colombia, porque creemos que las artes y oficios son el mejor ámbito para repensar el espacio de la “ciudad mundial”, con todas sus promesas de conectividad y tecnología, sin desconocer el campo de la “ciudad mundo”, con sus paradójicas aglomeraciones y cinturones de viviendas improvisadas, en donde inevitablemente campean la pobreza, las desigualdades sociales y la injusticia.

Finalmente, en estas “herencias colombianas”, también habrá un espacio para las lenguas. Gracias al trabajo totémico que desde hace décadas desarrolla el Instituto Caro y Cuervo en Colombia para recuperar las lenguas indígenas que se hablan en este país y valorar el patrimonio del “mejor español hablado en América”, en un bello proyecto que entrelaza el Instituto Cervantes de París, presentaremos la Ruta de los hermanos Cuervo, quienes hace poco más de un siglo recorrieron las calles, avenidas e impases de la Ciudad Luz que han sido recompuestos e inevitablemente perecederos, de esa capital del siglo XIX que hoy día se reclama contemporánea.

 

 


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